Un Gol de Puyol y otro de Messi desatascan el partido frente al Stuttgart, en el que Ronaldinho regresó a la titularidad después de unas ajetreadas semanas. Por su parte, el Sevilla venció a su rival, el Slavia de Praga. Su técnico, Juande Ramos, noticia por la supuesta oferta de 10 millones anuales que recibió por parte del Tottenham, tiró del bloque y pese a 2 despistes consiguió con autoriada su primera victoria en Champions.
| Stuttgart 0 - 2 Barcelona |
| Menos brillante, pero igual de efectivo. El Barça corroboró la línea ascendente ofrecida contra el Levante con un nuevo triunfo frente al Sttutgart. Lejos de todo debate, el engranaje continúa funcionando esté o no Ronaldinho. El brasileño volvió a la titularidad, jugó algo más de ochenta minutos y ofreció algunos destellos de su recuperación. Eso sí, el astro no sobresalió entre la pragmatismo demostrado por su equipo. El Barça, en una versión más oficiosa, arañó un valioso triunfo del territorio alemán. Una victoria con un alto coste. Puyol y Márquez cayeron en la batalla que estuvo en el aire hasta un providencial gol del capitán.En el tramo inicial, el Barça mostró su mejor cara. Pese a no contar con Touré como destructor y la prematura lesión de Márquez, el equipo azulgrana se adueñó del envite. Iniesta actuó como motor, bien secundado por Xavi y un operativo Deco. En la vanguardia, Messi prolongó su ejercicio de diabluras a través de una eficiente conexión con Henry. Y como piedra de toque de la contienda, Ronaldinho. El brasileño saltó muy motivado al césped de Stuttgart, aunque su protagonismo menguó de forma paralela a la pérdida de autoridad del Barça. El '10' se mostró muy participativo, trazó pases dotados de mucho peligroso e incluso fabricó una ruleta marca de la casa.Mientras, el Stuttgart tuvo la gran virtud de resistir el acoso inicial de los de Rijkaard. A partir de ahí, el equipo germano mostró sus cartas. Un juego escasamente elaborado, muy directo pero con la eficiencia propia del hacer alemán. Nada más comenzar, una buena combinación entre Ronaldinho, Messi y Deco finalizó con un potentísimo zambombazo del medio luso que se estrelló en la base del poste de Schäffer. Instantes después, fue el argentino quien pudo abrir la lata, pero se topó con la salida del rocoso meta del Stuttgart.El Barcelona dominaba con relativa claridad. No obstante, el escaso acierto en los metros finales hizo que los azulgranas probasen otras variantes. Ronaldinho volvió a ejercer de 'francotirador' con un lanzamiento de falta que acarició el tanto, mientras que Messi, el más destacado entre los de Rijkaard, dispuso de una nueva ocasión en un mano a mano que desbarató Schäffer. Ante la ausencia del gol, Ronaldinho tiró de repertorio y sirvió un excelso pase de cuchara que empalmó Henry con dirección a las manos del meta germano. Una acción que marcó un punto de inflexión en la primera mitad, ya que en los quince últimos minutos, fue el Stuttgart quien pudo estrenar el marcador apoyado en el instinto de su ariete, Mario Gómez. El delantero, de origen español, probó en diversas ocasiones a Víctor Valdés, que salvó a su equipo con dos paradas impregnadas de reflejos. Y en la prolongación, un inexplicable error de Farnerud a puerta vacía privó a los alemanes de la recompensa. Puyol, cara y cruz En el segundo acto, el Barça dinamitó el encuentro en apenas quince minutos. El Sttugart, lanzado al ataque en sus compases iniciales, pagó muy cara su valentía. Pero no fue Messi. Ni tampoco Henry o Ronaldinho. Fue Puyol, a través de una acción más propia de un '9' que de un central, quien logró perforar la meta rival. El capitán azulgrana aprovechó un cabezazo en semifallo de Ronaldinho para enviar el esférico a las redes y desatascar un partido que pintaba oscuro para su equipo. Pero lo qué son las cosas. Instantes después, el zaguero sembró las alarmas al tener que retirarse por unas molestias en su rodilla derecha, y Abidal pasó a ocupar el eje de la defensa.El tanto resquebrajó el esquema del Sttugart, erosionado por el esfuerzo realizado a lo largo de todo el partido. Mientras, el Barça recuperó la manija y los desmarques de Henry y Messi comenzaron a generar suculentos espacios. La alianza franco-argentina obtuvo rápidamente sus frutos, ya que gracias a un magnífico pase de 'Tití', la joven estrella azulgrana pudo certificar el triunfo con un segundo tanto. Desde ese instante, la cita entró en la fase más plácida para el Barcelona, que pudo ampliar la renta si sus delanteros se hubieran mostrado más incisivos. Uno de ellos, Ronaldinho, que una vez más fue sustituido por Rijkaard. Parafraseando a su técnico, "todo un lujo". Sevilla 4 - 2 Slavia Praga Y Juande Ramos desempolvó el librito. El entrenador del Sevilla eligió la alineación que habría sacado un forofo, ajeno a los condicionantes de terapeutas varios, protocolos de vestuario o concesiones a los estamentos del club. El partido era de bigote. El Sevilla se jugaba el futuro en la Liga de Campeones y el sosiego en la Liga, de cuya cabeza se encuentra ya a 10 puntos. La lesión de Javi Navarro y la ausencia definitiva de Puerta metieron en esta lista noble a Boulahrouz y Dragutinovic. Por lo demás, cada uno con su circunstancia (en el caso de Alves, parece una cruz desde que se le frustraran los millones que le ofrecía el Chelsea), el equipo base de los éxitos sevillistas. Y los héroes, además, cabalgaban bajo la cellisca y una tormenta eléctrica impagable a la hora de crear ambiente para su regreso. Un peliculón.El alimento que necesitaba el ánimo de los sevillistas pasaba por hacer puré al Slavia. El líder de la Liga checa llegó a Sevilla a echar la caña. Los tres puntos con los que llegaba a la segunda jornada de la Liga de Campeones le permitían afrontar el partido con tono mercantil. Sin ponerse colorados ni nada, los checos saltaron al campo con una línea de cuatro, otra de cinco y un palomero. Buscaba el Slavia tener superioridad siempre en la presión sobre el conductor del balón y cerrar las líneas de pases más por acumulación que por colocación. El juego de combinación sevillista empezó con mucha fluidez horizontal y buenas dosis de paciencia para no amodorrarse entre tanto toque insulso y esperar a que saliera la luz por alguna grieta.El primer hueco le encontró Kanouté, que metió un balón donde no había nadie y al que el único que podía llegar era Luis Fabiano. Llegó. Pero la cabeza se le recalentó a la hora de calcular todas las posibilidades que tenía para batir a Vaniak y su remate fue una pifia descomunal. Poco después, Navas descubrió el sitio de Kanouté y le envió una pelota larga en diagonal que el africano corrió con agilidad, regateó al portero con maestría y chutó a puerta con maestría. La larga vaselina entró, aunque, por si acaso, Luis Fabiano la empujó a la red. Ni así le perdonó la grada al brasileño que hubiese parecido más O Calamitoso que su conocido apodo de O Fabuloso.No se redimió el delantero delante de la grada -ya en fiesta tras el tercer gol, le despidió con una gran ovación cuando fue sustituido- hasta que marcó el segundo tanto sevillista. Un tanto más que oportuno, pues los checos habían empatado con un chispazo que empezó en el centro del campo, profundizo por la banda izquierda, saltó a la derecha y con la defensa sevillista desperdigada acabó en gol gracias a un chutazo desde fuera del área de Pudil. En la grada, la tormenta empezó a asustar más que a gustar. Y ahí se ganó el aplauso Luis Fabiano. Kanouté volvió a encontrar la espalda de los defensores checos y le sirvió un pase fenomenal a Luis Fabiano, que esta vez simplificó los cálculos probabilísticos y batió al portero por la vía fácil. Para un futbolista de su calidad, al menos.El Sevilla mantuvo hasta el descanso su dominio. Fundamentado en el fenomenal trabajo de Boulahrouz, Keita, Poulsen y Kanouté y el bueno de los demás. Destacó a la baja Alves. Fallón, inseguro, indeciso. Una alocada carrera de regates hacia ninguna parte fue además el origen del gol de los checos. Navas es otro de los sevillistas a la baja, lo que deja la banda más competitiva del Sevilla de la pasada temporada hecha un erial. El joven sevillano cada vez contiene más y da menos calambre. No se sabe bien por qué, pero ha dejado de encarar a los rivales.En la segunda mitad, los checos comenzaron achuchando e incluso desperdiciando dos ocasiones claras. El público del Pizjuán decidió que le tocaba jugar a él y empujó al equipo, que desatascó la situación gracias a un gol a la salida de un córner. Poco después, entre Kanouté y Koné redondearon el resultado y adjetivaron más el regreso de los viejos héroes sevillistas. Pero éstos sufrieron un despiste final que les costó un gol que añade emoción ante un posible empate a varias bandas al final de la liguilla. Un peliculón. Se esperan las secuelas con expectación. Fuente: ELPAIS.com |